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Casa Rural Leiva está situada en Montemayor, en pleno corazón de Andalucía. A sólo 34 Km. de Córdoba, Sus buenas comunicaciones permiten conocer la campiña así como importantes ciudades andaluzas, realizar rutas senderistas, conocer la gastronomía local, etc. Montemayor pertenece a la Ruta del Califato. Montemayor es un típico pueblo fortaleza, cuyo caserío se escalona en las laderas del cerro cuya cúspide comparten en convivencia de siglos el castillo y la parroquia mayor, notables monumentos que a su interés artístico unen su buena conservación.
MONUMENTOS Y LUGARES DE INTERÉS CASTILLO DE MONTEMAYOR. En la parate más elevada de la villa se encuentra el castillo residencia de los Duques de Frías, rodeado de verdes y frondosas arboledas. Se trata de una propiedad privada no visitable. Constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de la provincia de Córdoba. Tres grandes torres, conocidas como Torre Mocha y del Homenaje, la hermosa de las Palomas, configuran un recinto triangular centrado por su patio de armas con sus cuerpos de arquerías. Todas esas torres se elevan con sus prismáticos volumenes, aunque ninguna lo hace tanto como la del Homenaje, en cuya culminación hay almenas y cuatro garitas, una en cada esquina. También a gran altura presenta pares de ventanas con arcos de herradura de bajo arfiz. CASTILLO DE DOS HERMANAS. Antigua fortaleza musulmana localizada en el término, a varios kilómetros de la población, aparece, por el contrario, arruinado, entre otras razones por el hecho de que don Martín Alfonso de Córdoba lo destruyó parcialmente aprovechando material de él para la construcción del citado castillo de Montemayor. Pese a su ruina aún subsiste su trazado cuadrangular y torres en las esquinas. Recientemente se han realizdo en él catas arqueológicas
PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN. Fue creada en el año 1515. Se aprovecharon diversos materiales de derribo y, sobre todo, los fustes de las columnas, que son todos romanos. El templo y el retablo fueron muy dañados en la guerra civil española. Mención especial merece la pila bautismal, fantástico ejemplar, tallado en piedra de usa sola pieza, de estilo plateresco realizada en 1539. MUSEO DE ULÍA. Fue creado en 1971 por el párroco don Pablo Moyano Llamas. En él se recogen muchísimos objetos donados por los hijos de Montemayor, o descubiertos por su fundador en el término. Este museo está instalado en unas dependencias de la parroquia, concretamente en lo que fuera el aljibe del templo, romano por supuesto, y en otra pequeña sala que fue uso durante siglos. En sus vitrinas se conservan monedas, puntas de lanzas, anillos, lacrimales, hebillas, colgantes, objetos sumamente curiosos como lo puede ser un racimo de uvas, pequeñas vasijas, lámparas de barro, hierros, hachas de piedra y ruedas de molinos romanos. Lo mejor del museo está en la sala del antiguo aljibe donde se exhiben esculturas como algunas de gran belleza, como La Dama de Montemayor, el león y un Sátiro con su piel de cabra. Hay restos de cerámicas ibéricas y un trozo de plato campaniforme. Más de cuatro mil años de historia se guardan entre sus muros. HERMITA DE LA VERA CRUZ. Es la ermita más antigua, donde reside la Cofradía de la Vera Cruz. Cuenta con un Cristo Crucificado del siglo XVI y dos imágenes valiosas; el Señor Amarrado a la Columna y la Virgen de la Soledad. ERMITA DE SAN SEBASTIÁN. Es también del siglo XVI. En su altar, una imagen del Santo, del XVII. En ella tiene su sede la Cofradía del Cristo de la Juventud, que procesiona un Cristo Crucificado en la madrugada del Viernes Santo.
ERMITA DE JESÚS. Es de 1766, en ella tiene su sede la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Tiene dos retablos, uno del Nazareno y otro de la Virgen de los Dolores. El Nazareno es obra actual del escultor cordobés Juan Martínez Cerillo, que lo hizo en 1937. ERMITA DE SAN JOSÉ. En ella se asienta la sede de la Cofradía de San Isidro, y de ella parte la romería del 15 de mayo. Por desgracia la imagen del Santo Patriarca fue destruída en 1936. El pueblo siente una particular devoción hacia este templo. CASA GRANDE. Del siglo XVIII, con portada de piedra, amplias galerías, escaleras señorial de mármol, amplias salas y corredores, en cuyas paredes cuelgan algunos cuadros de mérito. Tiene algunas puertas talladas en nogal y cuenta con muebles de época.
FERIA Y FIESTAS - San Sebastián (20 de enero)
RUTAS Si lo desea, párese al borde de la carretera o en la Redonda, hoy Avenida de Málaga. Visite una cooperativa de vino; la consagrada al patrono, San Acacio, o la otra, la pequeña, Montemayor, S.A. La viña es nuestro pan, con el trigo y el olivo, como hace dos mil años. Y si se fija un poco, al borde de cualquier camino verá aún, a flor de suelo, restos romanos. Si entra en las bodegas, pida una copa; o compre una garrafa de vino limpio, fresco y transparente. Pida el vino dulce Pedro Ximénez, excelente. Pregunte por la Cooperativa de Consumo y pruebe sus dulces. Si tiene suerte, hasta puede comprar aceite virgen en la vieja almazara o en la flamante nueva fábrica. Y suba al pueblo. Para entrar, todo es cuesta. Si entra por la Vera Cruz, deténgase junto a su plaza, junto a las escuelas parroquiales. Mire su vieja espadaña, con su antigua campana. La Vera Cruz fue la primera ermita y la primera cofradía. Y siga, ahora por la calle Nueva. Clave sus ojos en alguna portada con su quicio de piedra. Siga ahora por el camino Barruelo abajo, casi bordeando el castillo. A mitad de la calle estuvo la antigua ermita de la Caridad y su pomposo hospital para refugio de pordioseros y caminantes; ya no queda nada. Suba hacia el castillo, pero no mire aún las almenas; clave los ojos en el campo. Mirador se llama esta cuesta; Mirador de la Campiña, lo han bautizado con justeza. Es inmenso el panorama que se divisa desde él; si el día es claro verá las sierras de Cabra y Lucena, y hasta Sierra Nevada. El mirador ensancha el alma. Aquí se respira aire limpio de la Campiña. Y suba hacia el castillo. Fíjese en sus torres. La más noble y alta es la del Homenaje; otra, la torre de las Palomas; y la más pequeña, torre Mocha, que no tiene almenas. Dicho castillo albergó entre sus muros uno de los mejores archivos históricos de la nobleza española, que trajo el último duque de Frías, don José Fernández de Velasco y Sforzza, fallecido en 1986; tras su muerte, el legado documental fue trasladado al Archivo Histórico Nacional. Su viuda, también fallecida, doña María Silva de Azlor y Aragón, hizo mejoras en este recinto, muy logradas por cierto. El castillo sólo puede visitarse con permiso expreso de los dueños. Y es una maravilla. Muy cerca del castillo se alza la parroquia, una de las mejores iglesias de la Campiña. Un templo vertiginoso con dos mil años a sus espaldas. Salga ahora a la plaza y mire la torre, necesitada de restauración. El terremoto de 1755 por poco la destruye. Deténgase en la plaza, hoy dedicada a la Constitución y antes Plaza Mayor. Frente a la ermita de Jesús Nazareno, recontruida en 1766. Cerca de las Cuatro Esquinas se encuentra la Casa Grande, una joya arquitectonica del siglo XVIII. Viñas, bodegas, castillo, templos, casas, calles, gentes, historia, etc, todo esto es la noble y renovada villa de Montemayor. La antigua Ulía. Montemayor, destaca sobre todo por su caracter cinegético. La caza menor resalta ya que son cazadores la mayoria de los habitantes.
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